1, 2, 3, probando

Luego de coquetear durante años con la plataforma tipo blog finalmente he decantado por adentrarme en el salvaje, solitario/concurrido, digital y de libre opinión mundo de wordpress. Y es que desde temprana edad más de algún profesor, en un tono de confianza extraoficial, me comentó sobre mi inclinación al pensamiento crítico (ahora que lo pienso quizás aportillaba mucho su clase, y más que una aliciente  a desarrollarlo era una crítica a que por favor me callara de una vez). Pero bueno, heme aquí.

De una manera u otra siempre, en el día a día, se nos presenta una realidad, cotidiana, simplona, lineal, donde los productos premasticados listos para digerir están a la orden del día, y es frente a esta “matrix” controlada por un sistema ávido de mano de obra obediente donde una serie de individuos (locos, genios, juzgue usted mismo) se preguntan: “por qué?”, “es realmente así?, “qué pasaría si…?”, entre otras muchas interrogantes que engloban un vértice en común, mirar las cosas de un ángulo distinto, preguntarse qué hay detrás de lo que tenemos en frente, comprender cómo suceden las cosas, CUESTIONARSE TODO.

Y claro, yo, un niño/joven/adulto de 25 años me considero parte de esta elite residual, desechados por muchos, apreciados por otros. Qué me falta mucho aún? pues claro, estoy recién embarcando el camino que se llama vida, como tal, de criterio semi/formado. Tengo mucho que aprender, mucho aún por leer, pero sobre todo, mucho que compartir, muchas opiniones que escuchar, muchas discusiones que entablar, muchas batallas que perder, mucho aprendizaje por adquirir. Y es en esta cruzada, en esta necesidad por aprender más que he llegado a esta plataforma.

El pensamiento crítico se define como como “el proceso que propone analizar, entender o evaluar la manera en la que se organizan los conocimientos que pretenden interpretar y representar el mundo, en particular las opiniones o afirmaciones que en la vida cotidiana suelen aceptarse como verdaderas”, en palabras simples corresponde al proceso donde mediante el uso del conocimiento y la inteligencia se pretende llegar de manera efectiva a la postura más razonable y justificada sobre un tema”. Y si, me reconozco amante de esta definición, fiel al hábito de monge crítico, si tata, tenías razón, este niño pregunta hasta por los codos.

Considerando el pensamiento crítico como el eje central de esta ocasión, es necesario tener en cuenta tres factores sin los cuales este núcleo pierde su médula: La tendencia al pensamiento crítico, acceso a contenidos críticos y entorno para practicar el conocimiento crítico. Ya que me dediqué los cuatro primeros párrafos a explicar en sobremanera mi tendencia a este me dedicaré a los dos factores finales, acceso y entorno.

La era de la información, ni más, ni menos. Nací en el año 1990, fin de la dictadura/gobierno militar, en un mundo tendiendo al reencuentro luego de la caída del muro de hierro en la que incluso este angosto y largo país se sentía tan parte, como si la guerra fría tuviese algo que ver con las peleas de sobremesa. Pues bien, cuando pasas tantos años sin verte con ese familiar que tanto extrañabas, te dedicas horas, días, semanas a ponerte al día, a informarse mutuamente, y si a este reecuentro lo acompañas del contexto “la tecnología ha avanzado más en los último 30 años que en los últimos 500 años” hay una sola conclusión, información, por todos lados, de rápido acceso, de todas las fuentes posibles, bilateral, multilateral, información certera, errada, mentirosa y veraz. Aún cuando me consideró en franca desventaja con mi hermana menor, que nació con celular en la mano, ultrabook en su escritorio, tablet en el baño, conexión de 80 mbps, 4g y bueno, todo eso, me siento un pleno integrante de esta era de la información, la disfruto, abuso de ella, el acceso rápido a esta, me es una amante 24/7 a la cuál he desarrollado esa adicción en la borrosa línea entre el círculo vicioso y el virtuoso.

Dicho todo lo anterior, si, tengo acceso a contenidos críticos, en exceso quizás.

Finalmente (si, parece que tantos años de coqueteo con esta plataforma me tenían en una sobrecarga de palabras y ganas de expresarlas), el entorno para practicar el conocimiento crítico es lo que me ha traído aquí. Y es que con apenas 140 caracteres Twitter da lugar para sinopsis de opinión, sin fondo, vacías, frases capciosas, cargadas de doble sentido (porque o lees entrelineas o te jodes, no alcanza para más), más que nada es un foro de opinión corta, como en mural público de post it. Por otro lado está Facebook, el heredero indiscutible de MSN Messenger. Esta red social sirve para mantenerse en contacto únicamente, saber de tus “seres queridos” (amigos?), o simplemente espiar a tus enemigos, ya saben, “mantén a tus amigos cerca…y lo que viene”. Claro, sirve para dar un poco tu opinión pero, en mi caso, se reduce a “Alvaro ha compartido una actualización de su estado” (alguna lesera con aires de intelectual amante del humor negro), 2 me gusta por simpatía, 1 me gusta por compartir el pensamiento de fondo, 5 comentarios (3 de los cuales son respuestas mías) referentes a la discusión de fondo, 2 comentarios de amigos tirando una talla, Y SERÍA, es entretenido, si, cultiva un entorno para desarrollar el pensamiento crítico, no. Es super fome leer todo el día, todos los días, gente que critica (manoseando irresponsablemente la palabra, sin respeto, altura de mira, técnica o apertura de mente siquiera) todo, criticones, porque Facebook es una red casual, superflua, entretenida, necesaria si se quiere ver así, pero no un foro de opinión, discusión madura y de respeto.

Y bueno, todo este camino me llevó aquí, blog. Quizás me lea nadie (hola moni, hola papá, se que con ustedes cuento siempre) pero servirá, esta plataforma, para evidenciar tantas cosas que tengo en la cabeza y no encuentro donde ponerlas. Quién sabe, quizás algún día me haga famoso y este blog valga oro (o cobre). Quién sabe.

Dicho esto, 1000 palabras para empezar no están nada mal. Me despido por ahora. Cambio y fuera.

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